lundi, septembre 28, 2009

p. 2 - Marruecos


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lundi, septembre 21, 2009

Esto es lo unico que ha valido la pena hoy


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samedi, septembre 19, 2009

Sábado



Sábado ya casi en su término. Cansado, únicamente porque he querido cansarme. No porque alguien o algo me obligo a cansarme (Tengo que buscar otro nombre para este tipo de dias. Digo, como son 12 hrs. realizadas y engullidas por mi persona a mi manera, un nombre como sábado es demasiado compartir con los otros)
Caminé hasta el centro de la ciudad y subí de vuelta la colina hasta la casa, por el puro placer de dedicar un esfuerzo a mis piernas y a mi hija. El día se prestó al ejercicio, o mejor dicho, nos hizo caer en la trampa gracias al inexplicable calor que hizo. Demás esta añadir que la caminata se vio bordeada de curvas cerradas y peligrosas que exhibían las niñas de apenas unos 12 bien Mc.condimentados años. Mi hija anda por esos parajes y yo me siento un poco el cazador con su arma que vigila su territorio. Caminamos y yo la seguí en silencio, obedientemente, hasta una tienda de donde salió con alguna tontera para maquillarse. Definitivamente, sentí mi escopeta cargarse en mi hombro. El calor exacerba las hormonas y un grupo de curvas graciosamente vestidas al estilo radiografía, casi me mata por mirarlas a exceso de velocidad. O yo estoy envejeciendo rápido, o las chicas están protestando contra el algodón plantado por niños en países-usinas de las compañías de ropa. Si es así, también habría que quitarse el calzón, creo.
De vuelta, aquí estoy escribiendo. Intento no pensar en lo que ya no hice. Esta mañana, creía que tendría el tiempo suficiente para leer algunas de las hojas sueltas que escribí durante mis vacaciones de verano. No lo hice. Tampoco escribí o dejé alguna huella de lo que, anoche, antes de acostarme se manifestó en mi cabeza. Me lo repetí diez o quince veces, eran dos versos que juré escribirlos por la mañana. Ya no los recuerdo. Tareas incompletas, diría mi profesora de básica. Y habría reprobado el día. Lo habría reprobado, si no fuese porque existe una coartada. Trato de no utilizarla demasiado, porque así no ya no sería coartada. Son los versos de Baudelaire de “La mort des artistes”; ese viejo compañero que, de tan viejo, ya uno duda en citarlo públicamente. A veces, viene a ser como pegar un poster de Rimbaud en la habitación. Pero, realmente, hay que reconocer los méritos de quienes vienen a sacarte de la prisión de ti mismo. Cito los versos y con esto termino:
“C’est que la mort, planant comme un soleil nouveau,
Fera s’épanouir les fleurs de leur cerveau!”
Aquí no traduzco, porque ya hay bastantes traducciones de estos versos en los idiomas que quieran. Pero la idea es esta: los escultores (de quienes viene hablando algunos versos antes) solo tienen una maldita y extraña esperanza, que es le realización de todos sus deseos y creaturas con el vuelo de la muerte. Hoy es Furilenzo (nombre para estas 12 hrs inventadas por el que escribe) y no he reprobado.

photo: Mr. Folch, Hotline

vendredi, septembre 18, 2009

Conversaciones

Me ha dado por leer una y otra vez el libro Conversaciones con la poesía chilena de Juan A. Piña. Una y otra vez mi chica (francesa y por lo tanto, con los pies bien puestos en su hermoso ombligo) me pregunta “¿Cómo se puede conversar con la poesía?” y una y otra vez el silencio se planta entre nosotros. Ya estoy creyendo que tendré que dejarlo por un tiempo. No vaya a ser que termine convencido con alguna de las capillas literarias que ahí visito y luego me vea con una campanilla predicando la poética de… ¿Zurita? ¡Qué tiro por la culata sería eso!
Es innegable que las entrevistas son un género que me place como el helado con pasas al ron. Si además de esto agrego que cuando leo a algunos de los entrevistados, es como si los escuchara hablar, entonces ya uno comprende (algo) por qué escribo todo esto. No hay un objetivo claro, solo sacarse las ganas de decir que lo he pasado la raja leyéndolo; que leer a Millán, me ha recordado las conversaciones que tuvimos en aquella casona de la Quinta Normal, con sus grandes vitrinas en el segundo piso y esa cabellera verde del parque, moviéndose lentamente bajo nuestros ojos. Cito:

“El lenguaje no queda indemne después de la barbarie y el horror, porque hay una alteración importantísima. Es decir, cuando el lenguaje pierde efectividad, cuando el lenguaje es malversado, es utilizado para mentir, para ocultar, para encubrir. Ahí el lenguaje empieza a fallar: así no nos podemos entender. Yo creo que cuando el lenguaje entra en esa crisis, es un síntoma de que toda la sociedad está en crisis.”

Por fortuna, estas islas dialogantes existen. Por fortuna, pude sentarme a discutir entre vasos y botellas con amigos en mi último viaje a Chile y darnos este lujo, que es el de no estar de acuerdo con el otro, pero sin despreciarlo. Claro que nos gritamos, nos puteamos bien puteados, pero sin malversar la pasión con el enfado o la descalificación eterna que impera. Unos de ellos ayer me envió los primeros diez capítulos de su novela. En eso estoy, leyendo y criticándolo. Para escucharnos, es necesario el silencio, vale; pero además, creo que es necesario hablar francamente. Esto, en cierta forma, es ir a contra corriente, cuando por los medios de comunicación toda disputa es rebajada al insulto fácil o a una armonía tan falsa como los senos de la Anderson o el respeto de los jugadores de la selección francesa a su DT.

mercredi, septembre 16, 2009

Un piano no puede ser afinado y piano a la vez


Alrededor de esta casa

El hocico y sus vueltas,

Mordedura del afuera

Esquinas colmillos barrio.

Alrededor de esta casa,

Alrededores.


Me han visto

Con la sospecha del saludo

A mis vecinos.


Una membrana de gente decente

Encubiertos por el olor de la cocina,

La luz amarillenta del pijama

Entre vapores familiares.

Largas noches, largas imágenes deslumbrantes

Del televisor caen como pestañas

A los pies de quienes regresan molidos

A los cariñosos brazos del barrio

Con gente decente parapetada

En las ventanas vecinas.

Un accionista, un sacerdote,

Una profesora, un vendedor de drogas,

Gente decente

Un albañil, un cartero,

Gauguin les toca el culo

A las niñas en una esquina

Gente decente en los extramuros.

Una pareja en el paisaje

Bajo las raíces del alumbrado público

Prepara su cama y en ella disponen sus cuerpos

Pelos, luego carne y huesos

Negociables a un buen precio

¿Qué hay del espíritu y del alma?

No conocemos distinciones y menos esas dos palabras

Se nos cae el pelo de horror

- Todo lo expulsamos

A los alrededores –

Compartimos las ojeras de un sillón en casa

Porque afuera esta la membrana,

Los faroles acuchillan el cemento

Y la gente decente no está para perder el tiempo.


photo: Mr. Folch, Le vent immobile des géants

mardi, septembre 15, 2009

Arcangel


Por supuesto que esto había contado para ella.
Ella era la madre del niño.
Pero ¿Qué es un niño frente a las fuerzas de la historia?
Era un asunto de subjetividad y de objetividad. De activo y de pasivo.
Y de una pila de slogans del Partido, que
Ella no recordaba bien
Aunque seguía en completo acuerdo con ellos
Y le habían servido de apoyo en aquel tiempo.

Robert HARRIS, Archange,éd. Plon, France, 1998, p. 318 (traduccion y versificacion personal. Originalmente es una novela)

photo: Mr. Folch, The secret of the danser

lundi, septembre 14, 2009

Zambra, Leon y un tal Campos


Sobre los “poetas” de Alejandro Zambra

Recibo un mail de una amiga. El mail es de cuatro líneas. La primera línea es para aconsejarme leer algo que esconde la segunda línea y que ella encontró buenísimo. La segunda línea es un link o lien o nexo hacia una página de literatura de esas tipo “tallarines con salsa en lata” del casino del trabajo. Los miras y ya te sientes lleno. En la tercera línea dice que se rió harto con lo que ahí leyó. La cuarta línea son, como debe ser, besos.

A pesar de haber tenido un agradable día sin hacer nada, decido clickear sobre el link e ir a la paginita esta de las “teleseries literateras”. Quizás la risa de mi amiga sea contagiosa y con eso cerraría la tarde de una manera magistral.

Lo que comienza por la curiosidad, termina en tragedia: posible lectura de Sófocles. Como sea, al comenzar a leer el artículo, me encuentro que quien lo firma es Alejandro Zambra, el autor de Los arbolitos miniaturas o la Geisha en el árbol o algo así. Como se trata de alguien a quien conozco personalmente, pero poco, mi curiosidad creció. Así que me lanzo en la lectura de “Contra los Poetas”, titulo del artículo – alegato que escribió él y que han inspirado estas líneas.

Luego de una rápida lectura del primer párrafo, voy a buscar agua; como vaticinando que mis ganas de putear saldrían irremediablemente y que para evitar hacerlo delante de mi hija, mejor ahogar mis cuerdas vocales. Comienzo otra vez la lectura y me digo “este huevón se compró de verdad el cuento de estrellita distante o lo meó Bolaño en la boca”.

El artículo está plagado de lecciones implícitas. Es casi una prédica moral. Ironia a peso y medio. Juicios de valor del tipo “A los veinte años (…) Ya tienen listos sus primeros libros, que están a punto de aparecer en editoriales emergentes. Son libros muy malos”, o “A los veinticinco años ya han renegado de esos primeros poemas, que consideran lejanos pecados de juventud.” Me produjeron no risa, sino dolor de guata (“barriga” dice Zambra, supongo que con la intención de lograr hacerse legible internacionalmente). La tragedia se manifestó en el hecho que al conocer yo al autor de esta imagen triste del poeta, lo veía a él mismo en esta. Por fortuna comencé a alejarme un poco de lo que Zambra exponía como arsenal de elocuencia en el texto: lugares comunes con los que la palabra “poeta”, se asocia a la de “fracasado”. Entendí lo que, este “Profesor” de la escuela de literatura creativa de una universidad "private", debía vivir a diario y me di cuenta que el título de su artículo era demasiado ambicioso para un tiro tan corto.

Comprendí que el error de Zambra fue encabezar su diatriba “Contra los poetas”, cuando en realidad debería haberla titulado “Contra los faranduleros chilenos”. Si Zambra es capaz de escribir, sin más, cómo los jóvenes poetas pasan de los púberes versos a dictar talleres de poesía; aconsejar que no hagan lo que ellos hicieron y terminar enamorados de lolitas de dieciséis años que “comparan con Alejandra Pizarnik, pero nunca han visto una foto de Alejandra Pizarnik”, lo único que me queda, es comprobar la precariedad a la que Zambra debe estar sometido en su trabajo de profesor. Solo faltaba que Zambra mencionase la adicción a la masturbación que engendra escribir poemas, para hacerla perfecta.

Me paré, con mi vaso ya inservible. La rabia se me había pasado y solo tuve el reflejo de ir a escribir un poco. Responder a quien no me ha pedido respuesta, pero, en fin… ¡Qué la necesitas Zambra!

La ambigüedad con la que termina tu diatriba, ese “Lo dicen sin fe, rutinariamente, pero tienen toda la razón”, te ha dejado en el lugar de los encandilados. De aquellos que miran para abajo, porque ya están muy cerca de las luces. Estimado Zambra, a quienes tú describes, no es a los poetas y sus desaventuras, sino a los que quieren ser poetas para publicar y ganar así su granito de fama. Tú describes la patética vida de aquel que quiso hacer de esto una carrera. Te sale torcido el tiro. No es malo, pero no lo dejes así. Es que para la ironía, hay que tener la vena. No hay quien vive para aguantar tanto cliché y quedarse de manos cruzadas. Es decir, como decimos que dicen: “chocó la micro”. Tus apreciaciones, con las que no me reí, sobre la evolución de estos supuestos poetas solo me trajo a la memoria a aquellos que repiten lo que ya tantos han hecho y que por cuestiones de números, pues son los más, logran publicar. Me has recordado a estos supuestos poetas chilenos que se ensañan contra todos pero que siguen repitiendo que la poesía no sirve para nada. Sin embargo, son estos últimos los que viven en las editoras y publican sus poemas, que - in cônsecûtiô - no sirven para nada.

Terminé de escribir a Zambra y me dije que tal vez, estas líneas eran muy personales. Que se lo tomaría a mal y que en vez de ser un llamado a la claridad, sería dejarlo aún en la confusión de un ambiente que noté tan enrarecido en Chile cuando se trata de poesía y poetas. Por eso le agrego estos párrafos en los que no le hablo a él. No, le hablo a otro. Al Otro, à l’Autre. En realidad me hablo a mí. El fracaso está en el silencio impuesto, en la bulla de los otros y dejarse impresionar por ella. Un poeta, es no sé quién, pero lo es porque así es como vive y ha vivido, respirando, escribiendo, tranquilo, con la certeza de ser auténtico consigo mismo y sin medidas concursables. Carlos de Rokha no ha sido menos poeta que Ezra Pound y sin embargo, la reputación de este último es lejos mayor que la del primero ¿Cual es más patético? ¿Cómo medir ese “fracasado” al lado del otro? Por mi parte, y como lo experimento en mí primero, estoy convencido que a Carlos de Rokha — como a otros y otras — tampoco le comía los sesos el publicar o ser conocido por un público masivo (No se estaba pegado al lado del teléfono) Quizás otras cosas, quizás solo lo que él escribió cuenta: “La única verdad es seguir adelante echando fuego por la boca”.

Un abrazo Zambra y que las manzanas se multipliquen en el futuro.


Nicolas Folch


Ps1: al terminar de leer la diatriba de Zambra, supe que había sido publicada originalmente en la revista Etiqueta Negra, hace ya más de un año. No es esta revista web la que describo como ““tallarines con salsa en lata”, pues poco conozco de ella. Vale.


Ps2: en un segundo tiempo leí el apoyo a Zambra (así gratuito, no más) del mediador Gonzalo León, (qué teleserie, no chicos!?) a quien la ligereza de sus conclusiones sobre los poetas que vivimos en el extranjero, quisiera atribuirlas a una rabieta provinciana contra un aves pajaronis llamada Javier Campos. A pesar del sueldo que gane quien sea y la miseria de León, el hecho de asumir que quienes vivimos fuera de Chile ganamos “sueldos de “primermundistas”” casi me mata de la risa. Y esto sí que no se lo hubiese perdonado la “superpotencia” que me tiene bajo su “protectorado” en calidad de “poeta fuera de Chile”. Mucha película León, mucho Hollywood y estrellitas en los ojos.


photo: Carlos de Rokha.

lundi, septembre 07, 2009

No hablo de un nuevo perfume



En otro tiempo, cuando la sangre de la dulce nieve devino hielo
Dylan Thomas

Las palabras son pulgas
Con sangre en la boca.
Pero en lugar de congelarse,
Se arrojan al sexo en la cama del basurero
Con el olor de una promesa.

trd. Française:

Jadis où le sang de la douce neige devint glace
Les mots sont des puces
Avec du sang dans la bouche.
Mais à la place de se congeler
Ils se lancent au sexe dans le lit de la poubelle
Avec l’odeur d’une promesse.

photo: Mr. Folch, Cabezas esperando embarcar