vendredi, septembre 18, 2009

Conversaciones

Me ha dado por leer una y otra vez el libro Conversaciones con la poesía chilena de Juan A. Piña. Una y otra vez mi chica (francesa y por lo tanto, con los pies bien puestos en su hermoso ombligo) me pregunta “¿Cómo se puede conversar con la poesía?” y una y otra vez el silencio se planta entre nosotros. Ya estoy creyendo que tendré que dejarlo por un tiempo. No vaya a ser que termine convencido con alguna de las capillas literarias que ahí visito y luego me vea con una campanilla predicando la poética de… ¿Zurita? ¡Qué tiro por la culata sería eso!
Es innegable que las entrevistas son un género que me place como el helado con pasas al ron. Si además de esto agrego que cuando leo a algunos de los entrevistados, es como si los escuchara hablar, entonces ya uno comprende (algo) por qué escribo todo esto. No hay un objetivo claro, solo sacarse las ganas de decir que lo he pasado la raja leyéndolo; que leer a Millán, me ha recordado las conversaciones que tuvimos en aquella casona de la Quinta Normal, con sus grandes vitrinas en el segundo piso y esa cabellera verde del parque, moviéndose lentamente bajo nuestros ojos. Cito:

“El lenguaje no queda indemne después de la barbarie y el horror, porque hay una alteración importantísima. Es decir, cuando el lenguaje pierde efectividad, cuando el lenguaje es malversado, es utilizado para mentir, para ocultar, para encubrir. Ahí el lenguaje empieza a fallar: así no nos podemos entender. Yo creo que cuando el lenguaje entra en esa crisis, es un síntoma de que toda la sociedad está en crisis.”

Por fortuna, estas islas dialogantes existen. Por fortuna, pude sentarme a discutir entre vasos y botellas con amigos en mi último viaje a Chile y darnos este lujo, que es el de no estar de acuerdo con el otro, pero sin despreciarlo. Claro que nos gritamos, nos puteamos bien puteados, pero sin malversar la pasión con el enfado o la descalificación eterna que impera. Unos de ellos ayer me envió los primeros diez capítulos de su novela. En eso estoy, leyendo y criticándolo. Para escucharnos, es necesario el silencio, vale; pero además, creo que es necesario hablar francamente. Esto, en cierta forma, es ir a contra corriente, cuando por los medios de comunicación toda disputa es rebajada al insulto fácil o a una armonía tan falsa como los senos de la Anderson o el respeto de los jugadores de la selección francesa a su DT.

5 commentaires:

jordi lobo a dit…

Hay que esforzarse en no estar de acuerdo con los otros, lo cual, como usted dice, es un lujo. Incluso hay que esforzarse en no estar de acuerdo con uno mismo, lo cual es un lujazo, y dejar que eso que pensamos no tome jamás asiento. En lugar de huir de la contradicción, ahondarla; en lugar de buscar la certeza, beber cada vez más litros de incertidumbre.

Josepepe a dit…

'Cubierto con la cremosa ornamentación
de los pasteles
me he desvaído como el leve gas de las gaseosas
tras el marino azul de tu uniforme,
y con mi corbata listada y gomoso de gomina
soy otro perdido más
por el ruido de la orquesta
en fiestas juveniles,
y otro más entre los nombres
escritos con tinta sobre el cuero
en tu bolsón de colegiala.
(Y como una mala canción de moda te nombro y te repito).'

De 'Relación personal', 1968

welivetotreadonkings a dit…

A mí no me interesan tanto las entrevistas, pero ese libro de Piña está bonitisimo. Qué suerte haber podido hablar con Millán, yo no alcancé. Cosas de tiempo y destino, se diría.

*No murió para siempre, las cortinillas no funcionan, me parece que se les salió el pegamento. En realidad, debí haberla mandado a reparar hace tiempo pero como tengo otras cámaras, he dejado pasar el tiempo

drfloyd a dit…

Los ciudadanos estan sacando los adoquines de las calles? Sera que vuestras visitas a este blog llegaran como una molotov en medio de las mareas inertes de la web? Barvaros, junten miedo!

Mr.Fozzil a dit…

¿Qué te gusta más el ron o las Pasas?