vendredi, avril 28, 2017

fragmento de otro relato


el sombrero zigzag, N. Folch


"El deportista sufría del mal de muchos latinos extrapatriados en Europa por razones diversas, pero mayoritariamente la que dicta el horror a la pobreza. Como la biblioteca o centro cultural de pueblo que exagera y grita en los periódicos y actos de plaza su tesoro librezco, estos hijos de poblaciones con calles de tierra y rejas mal pintadas, insisten en su nueva riqueza pavoneando un idioma ajeno, mal pronunciado o mal escrito, cada vez que se encuentran a un coterraneo recién llegado, o como logro máximo, un pasaporte extra con el emblema del país de acogida que certifica la amnesia del origen y el cambio de pelo."

lundi, avril 10, 2017

hora cero



Preparar el viaje no es para mí una acumulación hasta la saciedad, hasta sentirse seguro de los días venideros, de los caminos a seguir, de las marcas en un mapa que indican dónde dormir tranquilamente o dónde observar una panorámica que corte el aliento de los turistas con olor a axila después de haber caminado por una senda con flechas y baños. Preparar el viaje es, en mi caso, sentir la hambruna empujando en la mochila, a medida que me acerco al momento de partir de una buen vez y decirse que uno va a comer lo que sea.

mercredi, décembre 21, 2016



fundido en el camino, N. Folch



Notre moment court
à 120 km/h
un espoir sur quatre pneus
court au loin
notre moment reste sans air
dans une station service
abandonné avant qu’il grandisse assez
pour nous mordre de joie et beauté affamé.

Il y a ceux qui passent très vite
et chérissent
éternellement les moments perdus
pour finir contre un arbre dans une courbe.

dimanche, décembre 11, 2016

Te escucho



Porque la carne se vuelve amante
de ese gran vacío que entre golpes de corriente
nos mira de reojo
en medio de la tormenta.

espejoentre, N. Folch

jeudi, septembre 08, 2016

elle reste


siciliana, N. Folch




Elle se prenait pour l’aiguille de la boussole qu’elle avait perdue. Je l’ai vu tourner dans les coins de la ville, belle comme la chanson du matin qu’on oublie sous les étincèles de la ferraille morte où montent les hommes.
Mais elle reste,
dans les coins de la ville et belle et perdue elle monte
la garde de son centre intime.