mercredi, octobre 03, 2007

El sol entre las nubes


Siento un poco la pesadez del medio día tropical. Llueve como un solo de piano, llueve para dejar el aire perforado de ese sonido a inundación. Miro por la ventana sin mirar realmente y me miento pensando en el calor, en la humedad y en cuanta baratija encuentro por los cruces de mi malestar. Soy tan grande ante mí mismo, que confundo mis rincones, los más pequeños, los que pasan desapercibidos. Soy un desastre. Tengo buenos amigos entre los que son capaces de pasar una tarde entera leyendo una revista de fútbol o la sección deportes de las Ultimas Noticias. ¿Por qué no he podido contentarme siguiéndolos sin la idea de estar perdiendo mi soberano tiempo? ¿Como puedo ser tan tonto para pasar por el costado de una tarde apacible en mi trabajo, en mi casa o donde sea; de donde esta pretensión a escribir incluso cuando pareciera que solo miro por la ventana tieso de miedo? Malestar, solo eso tengo a cambio, un malestar y el temor ante el sentimiento de pesadez que parece estrangular mis arterias, que amenaza como ataque cardiaco viniendo por la avenida indiferente que tantas veces recorrí hasta mi trabajo.

Como el sol se queda sobre las nubes pero deja su aliento gris en la ciudad, mis creencias en la escritura insisten a pesar de las apariencias y el malestar sigue como un viejo compañero que me gira la cara “Mira estúpido – me dice – mira bien esos rostros frente al computador siguiendo los resultados del mundial de rugby y dime que ellos te inspiran mas confianza que yo (Un retorcijón en mi pecho) Crees acaso que ellos te acompañarán hasta tu muerte, crees que existes más que esos números virtuales. No seas idiota”. Está bien me digo, este malestar es el malestar que nadie saca a pasear. De acuerdo, no renunciaré a él. Miro a mi alrededor y hasta Corsiano, el poeta Corsiano, el que ha sabido filtrarse en todas las tertulias de los peces grandes de la literatura y escribe pensando en que lo entiendan lo mejor posible, es decir, lo que se llama hoy en día un verdadero poeta, Corsiano el que dice que escribo bien y que nunca ha movido un dedo para presentarme a su editor, ese hueón de mierda de Corsiano que trabaja en la misma sección que yo de este hotel de lujo, hasta él parece no percatarse que mi cuerpo esta boca abajo y sin vida.

3 commentaires:

Mr.Fozzil a dit…

CATALEPSICO EL RELATO. UN ABRAZO Y YA NOS VEMOS...

jordi lobo a dit…

Tertuliar con los peces grandes de la literatura debe ser realmente asqueroso.

Alfonsina a dit…

Corsiano a lo suyo, para tí, tu editor el Blog y para nosotros, el placer de leerte...:)

Un abrazo aunque estés boca abajo, y que hayan más nubes que te inspiren a escribir.

Alfonsina (...Cicuta O Maleza?...)