mercredi, décembre 27, 2006

Ficcion gerundicia a partir de un cuento bien real.

Ayer recibiendo otra vez el llamado de un tal Oso de Peluche. Yo acordando una cita por cansancio con Oso de Peluche, quien dice haber sido MÍ oso de peluche. Yo fumando un shish para hacer hora antes de salir a juntarme con él. Tomando la camara de fotos por si las moscas, para guardar evidencias de esta reunión. Reconociéndome primero, Oso de Peluche se abalanza sobre mí y casi me asfixia. Oso de Peluche tamaño natural dejándome descolocado y solo atino a sacar una primera foto. Entonces recordando que nunca tuve un oso de peluche. Oso insiste que sí, recitándome historias de las que solo él se acuerda : mi primera verguenza, mi primer secreto, mi primer toqueteo a los senos de mamá, mi primer vómito, mis primeros olvidos. Oso ofreciéndose a posar para mis fotos de esa noche. Al final de dos horas de caminatas y de cliks, decidiendo ir a un bar ante la insitencia de Oso. Oso acordándose de que hace un mes que no folla al ver a la barwoman. La barwoman pegando una cachetada a Oso, pues entiende bien el español y no le gustó que Oso la tratara de « perra rica ». Barwoman sirviéndonos dos Black Daniels mientras murmura « pingue Oso ». Yo calculando que aprendió español en México o en Cuba. Al seguir con cervezas por ser más baratas, cambiándonos de la barra a una mesa. Oso casi fracasando la silla con su enorme masa compuesta de, se diría, una serie de prietas. Yo escuchando a Oso una historia de él en África y unos terroristas anti Osidentales. Oso fornicándose a los terroristas y escapando a media noche. Acordándome de una fiesta esa noche. Saliéndo con Oso del barco-bar en el que estábamos y Oso guiándome hasta su auto. Oso manejando como un tarado por las estrechas calles de París. Casi atropellando a una niña con su madre, Oso les grita algo por la ventana y yo congelado ante la visión de un millón de puertas avanzando hacia el parabrisas. Deseando matar a Oso luego que nos detengamos, él me cuenta que recibió por correo la última temporada del Japening con Ja. Yo creyendo que ya es demasiado, Oso intenta convencerme que esa fue la mejor temporada del programa « con todas esas perritas ricas tenía que terminar así », diciéndome. Llegando a la fiesta sanos y yo un poco mareado, entramos. Recibiéndonos el dueño de casa, mi amigo Charles Bösersach, el mejor escritor porno de Francia (lo que ya es mucho), nos recibe con un conejo de peluche bajo su brazo. Oso espantado reprochando el conejo a Charles. Yo tratando de cambiar de tema vuelvo a lo del Japening. Charles, rencoroso, estima que escucharnos hablar del programa es aburrido y que el tema es vulgar. Oso, ofendido, reprochándole otra vez su conejo de peluche y que « qué se puede esperar de alguien que prefiere a los conejos antes que a los osos de peluche ». Oso intentando poner a la mayoría de su lado (o sea yo) me invita a defender « una reliquia sacra de la cultura chilena ». Yo solo acordándome de una entrevista de Philippe Sollers en la que hablaba que nuestra época no es una decadencia, sino el surgimiento de una nueva tiranía. Yo repitiendo esto y Oso observándome desde su gigantismo con cara de oso sin entender nada. Yo sin saber qué más agregar. Charles, ofreciéndonos unos vasos con no sé qué, exclamando que justamente de eso se trata : « de la tirania de lo vulgar ! ». Oso respondiendo que a cualquiera le gustaría admitir su vulgaridad en una pieza repleta de putas. Charles sugiriendo que solo si fuese un gran pene lo admitiría, pues los penes no tienen remordimientos y van derecho al hoyo del asunto. Oso preguntando si lo que quizo insinuar es que él solo tiene un pene por cerebro. Charles invitándonos a pasar y conocer a los invitados. Yo advirtiendo que muchos de ellos ya nos conocen dado los gritos que da Oso. Oso retirándose de la fiesta para ir a ver su programa símbolo de la cultura chilena « lleno de perritas ». Yo yendo al baño para perderlo de vista y abriendo mi cámara para recién entonces darme cuenta que no tenía peicula. Yo maldiciendo mis ganas de fumar shit cuando algo fuera de lo comun se presenta. Yo bailando en la fiesta de Charles mientras él se pierde en una de las innumerables piezas de su casa con dos chicas y otro chico y Oso se lanza con su auto por las calles de Paris.

jeudi, décembre 07, 2006

SUEÑO HUMEDO

CALOR!!! Desde las 08:30 h en este nido de ratas que se llama oficina. Prohibido encender el aire acondicionado, la cuenta de la luz puede subir y alguien puede resfriarse. Los dedos y la mirada pegados en el teclado, los pensamientos analizando cifras y negocios, la cosa tiene que dar para poder pagar los sueldos de los autómatas que operamos este sistema.
15:00 horas, los pantalones y calzoncillos pegados, la camisa también. Comienza a bajar el sueño post-almuerzo, comienzo a cerrar los ojos, no puedo mantener los párpados en movimiento, soy víctima de mi cansancio.
Neverland, never me, la intoxicación del calor y las imágenes hipnágogas de estar medio despierto y medio muerto, me llevan a las piernas de una mujer desconocida, sólo veo sus muslos, su sexo, su cintura y sus tetas grandes al vaivén de mis movimientos pélvicos. No hay dulzura, sólo placer y carne mojada por el sudor del contacto permanente... Sueños con olores, siento en mi olfato el mix de olores de una pieza pequeña, de cortinas gruesas y ventanas cerradas. Salvaje, uno en los sueños ve la animalidad del sexo, como observador de uno mismo. Uñas y piernas enlazadas sobre mi espalda, un río de sudor atraviesa sus prominentes montañas... Ring!!! Suena el teléfono, yo y mi sillón somos uno, mi ropa y cuerpo se fusionaron en sudor. No puedo atender el teléfono, suena dos veces más, lo tomo aún medio dormido y una suave voz de mujer del otro lado...