dimanche, août 13, 2006

ATMOSFERA

Camina en silencio... Con tisteza... Con el peligro... Con la vida... Reescuch� a Joy Division toda esta tarde con atenci�n, leyendo sus letras y escuchando la entonaci�n de Ian Curtis. Nunca he sido muy bueno con los idiomas, pero algo me pasa siempre que escucho este grupo. Hoy supe, al escuchar con m�s atenci�n y leer por lo menos cuatro horas sus canciones, porqu� se suicid�.
Cu�nta gente trata de pensar que puede estar mejor o peor, qu� cosas envenenan el alma, qu� pensamientos se cruzan en medio de las decisiones, d�nde encontramos el punto de equilibrio entre algo bueno y algo malo, c�mo navego en esta confusi�n, como ordeno todos los est�mulos de este caos, a veces entiendo que el amor cambia y que el odio siempre estuvo presente esperando su turno... Algunas veces la tristeza te patea de tal forma el coraz�n que quieres desaparecer y no seguir sintiendo "eso"... Algunas veces est�s tan feliz que te aterra pensar que puede llegar a su fin... La fuerza es el ant�nimo de la debilidad, la luz y la sombra, la vida y la muerte. Esta vida y los constantes movimientos buscando el equilibrio pueden fatigar la balanza y marcar el valor en tu contra. Jugar con los polos, a veces positivo a veces negativo, a veces tan feliz y otras tan triste... Sin embargo, las personas te ven como "el loco buena onda que pela el cable" y cuando pides ayuda se r�en pensando que es otra excenticidad m�s... Ian Curtis perdi� el equilibrio y cay� al fondo de sus pensamientos, y se vio en la obligaci�n de silenciarlos.

dimanche, août 06, 2006

Dedicado

Aeropuerto

Subiste a tu despedida
en este mundo brutal que no se entera de nada
me quedo mirando al otro lado de la aduana
sin saber a quién entregarle esta bomba

mi intención criminal
mi odio a los pilotos, a las azafatas, a las pantallas con horas y números luminosos
al agente con sus guantes negros que te pidió tu pasaporte
que te sacaras las zapatillas porque su maquinita bipeaba
tan diminuta entre esos cuerpos gigantes
perdí peor que un gallo ciego
tus ojos en el último instante,
en el último deseo de tus colores.
Ahora será más fácil caer por escaleras
escribir a oscuras
pisar las colas a los perros
que muerden mis canillas para enfermarme
de perra vida.
Este mundo era mundo
no quiero saber

de profetas ni de trovadores pobres
de imaginación.
Este mundo ya no es mundo
ahora lo revuelvo con palos de ciego
intentando darle al avión
que lleva tus piernitas colgando sobre los mares que me dicen basta.

Ausencia tan lejos

 

 

Primera mañana : una neblina gélida cubre los picos de las montañas alpinas. La vista desde el ventanal de la sala en la que escribo es menos imponente que lo que me imaginé; en cambio es capaz de adormecer cualquier sentimiento de malestar. Ese que sigue al inmigrante cuando sabe que deberá, dentro de poco, hacer la fila de la humillación por un pedazo de papel.

 El color blanco cae casi estáticamente en estas montañas. Queda colgando en el aire una palabra

un eco entre las rocas. Este eco no puedo escribirlo, aunque lo escucho desde que desperté. La nieve se encama con las nubes en desorden. La palabra se funde en mis oídos que ya no son más mis oídos. 

El eco avanza desde mis ex-oídos hacia el interior y desmiembra el cuerpo imperceptiblemente

mi cabeza, mi cuello, mi pecho. A medida que voy despapareciendo en esta palabra, el eco de ella ya ha cambiado todo el paisaje exterior. Como una cana que sale timida y luego se convierte en toda una cabellera cenicienta.

La palabra ahora soy yo

no es posible pronunciarla o pronunciarme

el cuerpo no es el mismo de antes. Soy una una mezcla de soledad sonora y de brasas de vida. Pienso en mi hija...tan lejos otra vez. Las nubes dejaron de ser el humo de lo que no pudimos quemar. Son ahora una certeza. 

Une belle femme al otro lado del ventanal, se fuma Los Alpes. 

Segunda mañana : Sol... y mucho. Escucho mi música preferida mientras preparo un té. Al parecer he recuperado mi cuerpo. Los pueblos perdidos de las montañas aparecen más abajo, entre las masticadas nubes en las quebradas. La palabra me ha dejado el relieve de unas cimas peladas en mi cabeza. Creo que no saldré a caminar hoy; bastante tengo para escribir ahora que la ausencia se ha encarnado, se ha hecho sangre en mí, falta algo.... y un pedazo de papel, una fila, un timbre para el extranjero que soy, al final, no es nada tan terrible.

N. Folch.

Ecos luminosos, N. Folch


jeudi, août 03, 2006

TRABAJANDO SIN VER LA HORA

Son las 19:00 horas. Despierto de este trance que producen las teclas del computador y la fanfarria que tiene configurada mi pc cuando ingresan los e-mails y el ring ring incesante de ese teléfono que tengo a la derecha de mi escritorio. Me estiro, como si volvieran a ser las 6:30 de la mañana y bostezo y también voy al baño a orinar. Me miro en el espejo y me miro fijamente y suspiro... Mis ojeras están muy oscuras, pienso, al igual que mi orina... Creo que tendré que hacerme un tiempo para ir al médico. Vuelvo al escritorio y apago el PC.
Camino entre las nebulosas figuras de las personas que pasan a mi lado, mi campo visual está reducido y sólo pienso en llegar a casa, sin embargo, recuerdo que temprano al otro día, cercano a las 09:30 horas, tendré una reunión que no preparé. Miro el reloj son las 19:30 horas, y creo que ya es tarde, muy tarde. Pero mejor no pensar en esto, hay que descansar para mañana seguir trabajando.